Sermon: Truth from the Margins

Third Sunday of Lent / Tercer domingo de cuaresma
March 19, 2017 / 19 marzo, 2017
John 4:5-42 / Juan 4:5-42
First Lutheran Church of Lutheran Square

0e6ef653fa10cdcb6a77686873a70189La única cosa que le interesaba a Kenny era Bionicle – un mundo de ciencia ficción y fantasía creado por Lego, con ciborgues, robotes, y monstruos. Le conocí a Kenny durante el verano de 2006 cuando trabajaba como consejera en un campamento luterano de jóvenes. A mi me tocaba cuidar a un grupito de siete campistas: 3 niñas, 3 niños, y Kenny. Kenny era un niño muy amable. Le gustaba mucho dibujar y contar historias – mayormente sobre Bionicle – pero le costaba enfocarse en las actividades del grupo. Dentro de pocos días sus peculiaridades empezaron a molestar un poco a los demás niños, y Kenny se convirtió en un marginado.

Este cuento de la mujer samaritana, me recuerde un poco de Kenny. Como Kenny, la mujer samaritana parecía ser una marginada de su pueblo. Vino sola al pozo a sacar agua durante las horas más calientes del día. En su conversación con Cristo, revela que ha tenido cinco maridos y que ya vive con uno que no es su marido. Posiblemente era adúltera, pero no lo sabemos por seguro. Puede que fuera viuda o hasta divorciada cinco veces. Quizás le obligaron a casarse con varios hermanos de la misma familia por una práctica que se llamaba el matrimonio “levirato,” y ya se quedó sola. Sea lo que sea su historia, el hecho de que estaba sola en el pozo, conversando sobre agua viva con un hombre ajeno, probablemente indica que era un poco diferente a los demás de su pueblo.

Por lo tanto, imagino que cuando ella vino corriendo del pozo, llena de emoción, la última cosa que esperaba su pueblo era que les traía la palabra de vida de Dios. Y yo lo imagino así, porque cuando Kenny vino corriendo a nuestro grupito, lleno de emoción, yo tampoco lo esperaba.

The only thing Kenneth ever wanted to talk about was Bionicle – a science fiction fantasy world created by Lego with cyborgs and robots and monsters. It was the summer of 2006 and I was a camp counselor at a Lutheran youth camp. It was my job to keep track of a small tribe of seven campers: three girls, three boys, and Kenneth. Kenneth was a sweet kid who loved to draw and tell stories – mostly about Bionicle – but he had a hard time focusing on what the rest of the group was doing. By the end of the week, his different-ness had started to grate a little on the other campers, and Kenneth became a bit of an outcast.

When I read the story of the Samaritan woman this week, I found myself remembering Kenneth. Like Kenneth, the Samaritan woman seemed like maybe she was a bit of an outcast in her village. She came to draw water at the well alone during the hottest part of the day. Through her conversation with Jesus, we find out that she has had five husbands and now lives with a man who is not her husband. Many modern biblical readers assume that she is an adulteress, which is possible. She may have been widowed five times, or even divorced five times. She may have been forced to marry several brothers in the same family in a practice known as “levirite” marriage, and has now been left alone. Whatever her story may be, the fact that she was alone at the well, having a strange conversation about living water with a random Jewish man, shows that she was probably a little different from the other people in her town.

And so I imagine that when she came running up the path from the well, full of excitement, the last thing the townspeople expected was for her to bring them the very life-giving word of God. And I imagine it that way, because when Kenneth came running up to our little group, full of excitement, I didn’t expect it either.

El jueves de nuestra semana en el campamento, nos tocaba a nuestro grupito planear una adoración vespertina para esa noche. Ya habíamos planeado todo el orden del servicio. Pero nos hacía falta inventar alguna manera de presentar el texto que nos tocaba: la parábola del sembrador. Pensabamos mucho en como presentar los cuatro terrenos de que habla Cristo: el camino, el terreno pedregoso, el terreno espinoso, y el buen terreno. Seis de mis siete campistas estaban perplejos, y yo también. Pero el séptimo – Kenny – estaba rebosante de ideas. Él nos contaba montones de cuentos y escenarios para ilustrar los cuatro terrenos – había leído cada uno en las páginas de su cosa favorita en el mundo: Bionicle. Ahora, si están pensando que sería un poco raro ver una parábola de la biblia actuada por ciborgues, bueno, tienen la razón. Pero les digo, era uno de los mejores sermones que he escuchado en mi vida.

No hay como saber si la mujer samaritana era fan de Bionicle, pero creo que sí podemos decir que ella también veía el mundo de una manera un poco diferente, igual que Kenny. Y tal vez fue por eso que podía ver la verdad de Cristo. Cuando ella vino corriendo del pozo, sin aliento, sin cántaro, me imagino que los demás solamente vieron a la marginada del pueblo volviéndose loca. Pero luego se brotó de ella las buenas nuevas: agua que da vida, un profeta que sabe todos sus hechos, y hasta el Mesías! Y al momento en que terminó su cuento, toda la gente quedó tan asombrada que la siguió fuera de la ciudad y hasta el pozo. La Palabra de Dios había entrado en sus vidas de la manera menos esperada y por medio de la persona menos esperada. Se quedaban pensando, dónde aparecerá Dios proximamente?

On Thursday night of the weeklong camp, it was my little tribe’s turn to plan and lead evening worship. We had the whole order of the worship service planned out. But we still needed to come up with some kind of sermon presentation about our text for that evening: Jesus’ parable of the sower. We were trying to think of ways to act out the four soils Jesus mentions in his parable – the path, the rocky soil, the thorny soil, and the good soil – and six of my campers were stumped about how to do it. But the seventh camper – Kenneth – was bursting with ideas. He could think of all kinds of modern day parables, stories to illustrate each of the four soils – every one of them drawn straight from the pages of his favorite thing ever: Bionicle. Now you may imagine that having cyborgs acting out stories from the Bible would be a little bizarre and unexpected, and you’d be right. But it was also one of the best and truest sermons I’ve ever heard.

We can’t know for certain whether the Samaritan woman at the well was a fan of Bionicle, but I think it’s safe to say that, like Kenneth, she saw the world a little differently from the people around her. And maybe that’s what enabled her to see the truth in Jesus. When she came running up the path from the well, out of breath, without her water jar, the townspeople probably just saw the village outcast losing her mind. But then the news came bursting out of her: living water, an all-knowing prophet, and maybe even the Messiah! And by the time she was done speaking, the whole crowd was so amazed that they followed her out of the city and back to the well. The Word of God had just broken into their lives in the most unexpected way and through the most unexpected person. Where would God show up next?

christ_and_samaritan_woman_henryk_siemiradzkiYo nunca imaginaba que Kenny sería el portador de las buenas nuevas para nuestro grupito. Y los samaritanos tampoco imaginaban que esta mujer vendría a ellos con las buenas nuevas del Mesías.

Pero casi siempre es así cuando Dios entre en nuestro mundo – viene con sorpresa y deleite. Dios interrumpe las rutinas diarias de nuestros días de maneras inesperadas, en lugares inesperados, y por personas inesperadas. Dios se acerca a nosotros en el mugre y el trabajo de nuestras vidas diarias para refrescarnos con amor, y para ofrecernos el agua que da vida eterna. Tal vez encontraremos a Cristo en el pozo o en el campamento. Tal vez lo encontraremos en la calle o en el trabajo o en el bus, o hasta a nuestro lado en el almuerzo. Los momentos más ordinarios de nuestras vidas – los más aburridos, los más dolorosos, los más bellos – cada uno es una oportunidad para encontrarnos en la presencia de Dios. Cada uno es una oportunidad para recibir la invitación de Dios a beber el agua viva de su Palabra y a ser transformados.

Entonces, esta semana, les invito a mantener sus ojos abiertos, para que puedan ver a las mujeres samaritanas y a los Kennys en sus vidas diarias. Tal vez sea la persona que menos esperas – tal vez seas tú! Pero confía que nuestro Dios de sorpresa y deleite nos estará esperando en los lugares y los momentos menos esperados para refrescarnos y renovarnos con el agua de vida.

I had no idea that Kenneth would end up being the bearer of the gospel good news for our little group at camp, any more than the townspeople in Samaria had any idea that this woman at the well would come bearing life-giving news of the long awaited Messiah.

But this is the way that God pretty much always chooses to come into our world – with surprise and delight. God interrupts the routines of our days in the most unexpected ways, in the most unexpected places, and through the most unexpected people. God comes right down into the soil and toil of our everyday lives to replenish us with love, and to offer us the never-ending refreshment of the water of eternal life. Perhaps we will meet Jesus at the well or at the campground. Maybe we will meet him on the street corner or at work or while catching the bus or even sitting next to us at lunch. With our God, even the most ordinary moments of our lives, the most boring, the most painful, the most beautiful – each one is an opportunity to encounter the divine. Each one is an opportunity for God to invite us to drink the living water of God’s Word and to be transformed.

So as we start this new week, I invite you to be on the lookout for Samarian women and Kenneths in your daily lives. They may be the last person you expect – it may even be you! But trust that our God of surprise and delight is often waiting around the most unexpected corner to refresh us and renew us with the water of life.

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