Sermón: La división que nos une

BLM_LetterheadDomingo, 14 Agosto, 2016
Iglesia Luterana Nueva Esperanza, Aurora, IL

Lucas 12:49-56
“He venido a traer fuego a la tierra, y ¡cómo quisiera que ya estuviera ardiendo!  Pero tengo que pasar por la prueba de un bautismo, y ¡cuánta angustia siento hasta que se cumpla!  ¿Creen ustedes que vine a traer paz a la tierra? ¡Les digo que no, sino división!  De ahora en adelante estarán divididos cinco en una familia, tres contra dos, y dos contra tres.  Se enfrentarán el padre contra su hijo y el hijo contra su padre, la madre contra su hija y la hija contra su madre, la suegra contra su nuera y la nuera contra su suegra.”

Luego añadió Jesús, dirigiéndose a la multitud:“Cuando ustedes ven que se levanta una nube en el occidente, en seguida dicen: ‘Va a llover,’ y así sucede.  Y cuando sopla el viento del sur, dicen: ‘Va a hacer calor,’ y así sucede.  ¡Hipócritas! Ustedes saben interpretar la apariencia de la tierra y del cielo. ¿Cómo es que no saben interpretar el tiempo actual?”

Muchos pastores están ausentes este fin de semana para asistir a la asamblea de la iglesia Luterana en Louisiana. Me imagino que muchos de ellos están pensando la misma cosa en este momento: “Gracias a Dios que no tengo que predicar sobre este texto!”

Estos ocho versículos de San Lucas están entre los más difíciles del Nuevo Testamento. No estamos acostombrados a escuchar palabras tan severas y divisivas de nuestro Señor Jesús. Lo vemos siempre como el Príncipe de Paz, el buen Pastor que junta a las gentes. Es el Salvador que sana a los enfermos y manda que nos amemos. ¿Qué pasa con este texto? ¿Puede que Cristo estuviera de mal humor?

Pues, para entender este texto, primero hay que entender donde cabe en la historia de la vida de Jesucristo. En el evangelio de Lucas, Cristo dice estas palabras en camino a Jerusalén. Está marchando hacia una confrontación con el Imperio Romano y hacia su propia muerte. Bajo estas circunstancias, se entiende la “angustia” que se siente por la obra que está cumpliendo. Cristo está sumamente centrado en lo que va a suceder cuando llega a Jerusalén, y le frustra que los demás aparenten no entenderlo. Las santas escrituras predijeron su venida y su destino, pero la gente no sabía interpretarlo! Por lo tanto, les dice, “¡Hipócritas! Ustedes saben interpretar la apariencia de la tierra y del cielo. ¿Cómo es que no saben interpretar el tiempo actual?” ¿Cómo es que no entienden lo que está sucediendo aquí?

Pero hay que explorar aún más las palabras de Cristo en nuestro evangelio. Jesús también hace una pregunta: “¿Creen ustedes que vine a traer paz a la tierra?” Personalmente, yo respondo: “Bueno… ¿Sí?” Pero la respuesta de Cristo es claro: “No.” “¡Les digo que no, sino división!”

Es una palabra difícil. Nuestro mundo ya está tan dividido, ¿para qué quiere Cristo traer aún más división? Especialmente en medio de estos tiempos de política tan odiosa, imaginamos que la cosa que menos hace falta es más división! Parece algo muy fuera de lo normal para Cristo.

Mientras preparaba para predicar sobre este texto, decidí leer otra vez algunas de las historias que nos cuentan como era cuando vino Cristo a este mundo – sus palabras, sus obras, sus parábolas, las personas con quien andaba. Y al leerlas, me di cuenta de algo: Cristo no mentía cuando dijo que vino a traer división. Al contrario, el evangelio está repleto de ella.

Piénsenlo. Digo, piensen en literalmente cualquier vez que Cristo se encontró con los fariseos o los saduceos o los escribas, o los abogados. Cristo frecuentemente ignora las tradiciónes judías, sana a los enfermos en el Sábado, cena con recaudadores de impuestos, exorciza demonios, y niega decirles a sus discípulos que se laven las manos. Hasta llama a los escribas y los fariseos hipócritas y una camada de víboras.

Además, Cristo frecuentemente divide a las familias. Su ministerio empieza en la orilla del Mar de Galilea, donde llama a Santiago y a Juan a dejar su padre Zebedeo en la barca para seguirle él. Él causa una división entre las hermanas Marta y María por comendar las acciónes de María y criticarle a Marta por estar tan ocupada. Cristo aún niega reconocer su propia madre y sus hermanos cuando vienen en busca de él. Y directamente dice a varias personas que dejen a sus padres y madres, hermanos y hermanas para seguirle a él.

Aún cuando Cristo hace cosas que aparenten ser puro bien, crea división. Cuando sana al siervo de un soldado Romano, se enojan los ancianos Judíos porque el hombre era Romano. Cristo predica y sana a los enfermos en su propia ciudad de Nazaret, pero la gente se enoja tanto con él, que tratan de matarlo. Aún cuando da la vista al hombre nacido ciego, la gente se pone loca discutiendo entre si de como fue que lo hizo.

Pensando en estas historias de división e ira que forman una gran parte de la historia del evangelio, uno se pregunta como fue que llegamos a conocer a Jesucristo como nuestro Príncipe de Paz. Sus palabras causaron mucha división, y sus acciónes le llevaron a él a una muerte muy violenta.

Sin embargo, se encuentra que Cristo también habla de traer la paz. Saluda a sus discípulos con la paz, y los instruye que hagan lo mismo cuando los manda dos por dos. De hecho, uno de los versículos más conocidos de la Biblia es Juan capítulo 14, versículo 27: “La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo.” Entonces, ¿Por qué dice Cristo en nuestro texto que no vino a traer la paz?

Creo que la clave de esta pregunta queda en lo que dice Cristo al final: “Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo.” Tal vez nosotros, que estamos en el mundo, no entendemos la paz de que habla Cristo. Creo que cuando nosotros pensamos en la paz, imaginamos que será la ausencia de división y desacuerdo, la ausencia de guerra y violencia. Para nosotros, la paz es un mundo que nos deja, pues, en paz! Pero hay otras maneras de pensar en la paz.

Este texto me hizo pensar en una carta
que escribió Martin Luther King Jr. desde la cárcel en Birmingham, Alabama. En su carta, Dr. King expresa su frustración con los “blancos moderados” “que están más preocupados por el ‘orden’ que por la justicia.” Dice de ellos que “prefieren una paz negativa, plasmada en la ausencia de tensión, antes que esa paz positiva que la presencia de la Justicia proporciona.” Creo que este concepto que presenta, de la paz positiva contra la paz negativa, puede ayudarnos a entender más este texto.

La paz negativa es la paz de las personas que no quieren hacer olas, de las personas que prefieren mantenerse neutrales en asuntos de la política y la justicia social. Es una paz que se contenta con las cosas como son en vez de tratar de resolver la injusticia. En los tiempos de Dr. King, era la paz de las personas que decían, “Ya ustedes no son esclavos, están libres, y hasta pueden votar. ¿No es bastante bien eso?” En los tiempos de Cristo, el Imperio Romano mantuvo la paz por eliminar la guerra, pero me imagino que los pueblos oprimidos por ellos no sinitieron igual esa paz. El problema con la paz negativa es que requiere cierta ceguera y sordera por parte de los que están viviendo dentro de su burbuja de paz. La paz negativa se conforme con una paz por promedio, en que la mayoría de las personas tienen paz. No le importa que algunos quedan excluídos.

Del otro lado, la paz positiva es totalmente diferente. Como la describió Dr. King, la paz positiva está proporcionada por la “presencia de la justicia.” La paz positiva no está conforme con que algunos sufren para mantener la paz de los demás. Al contrario, la paz positiva busca la felicidad y bienestar de todos, sin excepción. En fin, podemos decir que la paz positiva es la paz de Dios. Es una paz en la que todos están incluídos, y nadie está ignorado, ni menospreciado. Para Dr. King, no bastaba que los Afroamericanos ya no estaban esclavizados; mientras estaban tratados como ciudadanos de segunda clase, no tenían ni justicia ni paz.

Para crear una paz positiva, hay que levantar las voces de las personas que sufren injusticias, para que todos hagan caso y restauren la justicia. La neutralidad no tiene lugar en la paz positiva, porque la injusticia no afecta a todos igual. Por lo tanto, Cristo defendió a los “más pequeños” – a mujeres y Samaritanos y viudas y niños. No solamente predicó generalmente que debemos de amarnos y tratar de llevarnos bien. Cristo se puso del lado de los pobres y los oprimidos.

Defender a los pobres contra los poderosos inevitablemente crea división. Pero es una división que fomenta la paz. No la paz negativa, sino la paz positiva. La paz de Dios. Nosotros podemos tomar parte de crear esta paz, pero hay que crear un poco de división para hacerlo, igual que Cristo. No es una cuestión de ser violentos, sino de tomar consciencia de las injusticias que hay en el mundo – de las injusticias que nosotros mismos experimentamos – y no quedarnos callados, sino levantar nuestras voces.

No es fácil la labor de crear división con el fin de fomentar la paz. Los demás dijeron a Dr. King y sus colegas que sus acciónes ofendían a los líderes blancos, y los amenazaron con violencia y muerte. Pero él sabía que era la única manera de llevar las injusticias que sufría su pueblo a la consciencia nacional. En estos días, el movimiento de “Black Lives Matter” – Las Vidas Negras Importan – ha recibido acusaciones de usar lenguaje “divisiva” por parte de los que prefieren una paz negativa, mientras nuestros hermanos Afroamericanas están asesinados en las calles. Y bien conocemos como los demás responden a activistas de inmigración: con xenofobia y amenazas de “construir un muro” y “mandarlos a su país.” Pero esos activistas están trabajando para defender la integridad de nuestras familias.

Puede ser desanimador ver la división y el odio que existen en este país y en nuestro mundo, aún más durante estas elecciónes presidenciales. Tal vez pensamos que una paz verdadera es imposible. Pero hay esperanza. Hemos visto vez tras vez en el evangelio que Cristo se pone del lado de los oprimidos y los pobres. Aunque crea división, Cristo lucha para un mundo en que todos tengan justicia, y todos tengan paz. Y Cristo también se pone de nuestro lado cuando nosotros luchamos por la justicia. Junto con él, podemos participar en el trabajo de traer la paz de Dios a este mundo.

Es verdad que Cristo vino a este mundo para traer la división. Pero es precisamente esa división que un día nos llevará a la paz.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s